Los bebés medicamento

Mi hermana Begoña
por Esperanza Eguía Padilla
Fuente: Alfa & Omega

Mi hermana se llamaba Begoña. Era la quinta, y mi única hermana. Tenía 17 años menos que yo, y nació gracias a que siendo aún embrión no fue seleccionado entre otros embriones hermanos como no apta para nacer. Si por el contrario hubiese sido investigado y seleccionado en plan eugenésico, mi hermana no hubiera nacido. Soy bióloga, estoy en activo y sé de lo que hablo.

Al leer noticias sobre bebés medicamento me acuerdo de ella. Nació aún siendo mis padres perfectamente conscientes del riesgo que corrían teniendo a esa niña, debido a la edad de mi madre, ya mayor. Pero mis padres se querían mucho, y sabíanque esa felicidad amorosa no podía
terminar de otra manera.

Begoña supuso al principio un gran desconcierto para todos. Efectivamente nació con problemas sanguíneos, con problemas de integración cerebral, de coordinación nerviosa y de psicomotricidad, que supusieron no pocas dificultades y aparentes fastidios. Viajes cansados en busca de centros especializados y tratamientos, sacrificios de caprichos y de tiempo, de gastos a veces necesarios, de tener que suplir horas de descanso por rehabilitaciones pesadas y duras....

Ahora que de nuevo pienso en ella, recuerdo esta época de mi adolescencia como un aparente sin vivir de mis padres, de lucha y más lucha por sacarla adelante, pero nunca como unos años amargos, sino todo lo contrario. Años en los que descubrí la generosidad de mis padres, en los que los lazos familiares se fortalecieron, en los que nadie se quejaba por carencias materiales, sin envidias, ni celos, ni egoísmos, ni tonterías...; porque Begoña, con su sonrisa agradecida, nos conquistaba. Sus ojeras y carita melancólica reclamaban de todos cariño y necesidad, y nos forzaba a dar, a darle, a darnos.

¿Qué tendría esa niña enferma que a todos nos ayudaba? Y quisiera hacer más extensiva esta pregunta, preguntarme y preguntaros: ¿qué puede aportarnos un niño enfermo? ¿Sirve para algo? ¿Compensa su enfermedad, o es preferible que no viva? Mi hermana, como cualquier niño que padece, nos dejó un tesoro de humanidad, una huella grande en el corazón, y una enseñanza de sensibilidad hacia los demás, en primer lugar hacia los propios hermanos. Begoña nos dio todo lo que tuvo, cosas pequeñas que aparentemente no brillaban, y que no siempre nos gustaban, que nos molestaban.

Pero precisamente por el hecho de no ser fabricada, ni elegida de entre otros, mis padres la esperaron sin afán de posesión, y sin afán de derechos. La aceptaron como era, porque vieron en ella algo creado como fruto de un amor conyugal que se vive a tope, por dentro y por fuera, sin barreras, y que se concibe en un lecho de felicidad. Y así llegó por derecho. Begoña iluminó con su llegada nuestra casa.Nadie se ha olvidado de ella. La recordamos, sobre todo, por la felicidad que nos proporcionaba el poder ayudarla y por lo que eso nos hizo crecer y madurar como hermanos. Nadie recuerda los malos ratos..., sino su entrañable ternura.

Y digo olvidado porque la vida de Begoña se acabó el día que cumplía su mayoría de edad. Se fueron las dos, mi madre y ella. Y esto también me hace pensar en las cosas que tiene esta vida. ¿Quién les iba a decir a todos aquellos que auguraban la ancianidad de mi hermana como desgraciada y solitaria, con hermanos ya de vida hecha y padres muy mayores...? Cuántos temores; cuánta palabrería perdida, porque el destino es el destino; las estrellas, las estrellas; y la Providencia, la Providencia; y nadie se escapa a ella. Sin embargo, cómo nos gustaría poder apoderarnos además del momento de la vida, también del momento de la muerte. Cómo nos gustaría conocerlo de antemano. Cuánto dinero gastamos en ello. Cartas y adivinos. Horóscopos y más cartas.

Mi hermana y mi madre murieron de la manera más inesperada. Nos dejaron las dos juntas en un accidente de tráfico. Mi hermana cumplía ese día su mayoría de edad. Decían sus profesores que moría en el momento adecuado, después de haber conseguido su cerebro un máximo de madurez. ¿Estaría este momento previsto? Porque cuántos planes idos a pique.

Pienso, asimismo, que hay hechos que se nos escapan, que juegan con las ciencias y las tecnologías más exactas. Ni el nacer ni el morir dependen sólo de la biología. La vida humana se mantiene también con otras fuerzas además de las energéticas. Vivimos de esperanzas, de sueños de paz, y anhelamos una felicidad perenne que parece que nunca llega del todo. No juguemos con esas fuerzas –reales, aunque no sean físicas– que nos dirigen desde fuera.

Declaración de Zaragoza



Con motivo del IV Congreso Internacional Pro Vida de Zaragoza, la noche del sábado 7 de noviembre se encendieron 1.500.000 velas, una por cada niño abortado desde la despenalización el aborto en España.
El documento más importante que resulta del Congreso es la Declaración de Zaragoza. Este documento actualiza las declaraciones de los anteriores congresos: la Declaración de México 2007, la Declaración de Lima en 2005 y la Declaración de Madrid en 2003. Esta declaración ha sido leída al final del Congreso, por D. Jorge Scala, quien ha advertido al auditorio, antes de comenzar su lectura, de que se trata de una declaración políticamente incorrecta. La declaración introduce un término nuevo: mega-genocidio. Un término que ha sido necesario acuñar para describir una realidad ante cuyas dimensiones la palabra genocidio se queda corta.

Los representantes de organizaciones nacionales e internacionales, defensoras de la vida, la familia y la dignidad humanas, provenientes de diferentes partes del mundo, reunidos en Zaragoza del 6 al 8 de Noviembre del 2009, en el IV Congreso Internacional Provida (CIP), en continuidad con los CIP realizados en Madrid, Lima y México, nos dirigimos a:

Todos los Gobernantes, Legisladores, Magistrados, médicos y parteras; líderes políticos y religiosos; intelectuales, educadores y comunicadores sociales; Organizaciones de la Sociedad Civil; padres y madres de familia; y a todas las personas de buena voluntad, como responsables naturales de la promoción de los Derechos Humanos.


CONVENCIDOS QUE:

1. Está científicamente comprobado que la vida humana comienza con la fecundación del ovocito. En esa primera célula humana (cigoto), se encuentra no sólo todo el programa genético del desarrollo de ese ser humano, sino también la capacidad de realizar por sí mismo dicho progreso, como lo muestra experimentalmente la fecundación extracorpórea.

2. Se dice que lo peor que le podría suceder a una madre sería la muerte de su hijo. No es así. Lo peor que le puede suceder a una madre, es hacer matar voluntariamente a su propio hijo. Aún cuando algunas lo nieguen de momento, decidir la muerte de su bebé les provoca un sentimiento de culpa y una herida imposibles de borrar.

3. Los seis millones de muertes “legales” en los campos de concentración nazi, constituyen el delito internacional de genocidio. Parecía la violación más flagrante de los derechos humanos que registra la historia.

4. Sin embargo, los más de ochocientos millones de muertes, provocadas hasta el momento mediante abortos “legales”, en los países del mundo que lo han autorizado, constituyen un delito de lesa humanidad que, por su número y extensión, proponemos se denomine a partir de ahora como mega-genocidio.

5. Además de estar “legalizado” en muchos Estados, el mega-genocidio es fomentado -a veces de modo directo y en ocasiones utilizando eufemismos-, por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y sus agencias; los organismos multilaterales de crédito; ciertos organismos internacionales, como la Federación Internacional de Planificación Familiar (IPPF), IPAS, las Fundaciones Rockefeller, Ford, Bill y Melinda Gates, Soros, etc.; el actual presidente de los Estados Unidos de América y la burocracia de la Unión Europea; entre otros grupos de poder global.

6. Por otra parte, hacen “invisible” y aumentan el número de víctimas del mega-genocidio, diversos contraceptivos capaces de matar seres humanos en sus primeros días de vida –por ejemplo, impidiéndoles anidar en el útero materno-, tales como: dispositivos intrauterinos, píldoras postcoitales, pastillas anticonceptivas de uso sistémico, inyectables o implantes subdérmicos. Además, en estos últimos años se está promoviendo el aborto, dispensando la droga misoprostol, en especial en los países donde el aborto es ilegal, todo ello con la connivencia de las autoridades sanitarias. Finalmente, diversas prácticas de fecundación artificial, donde según las estadísticas más fiables, sólo nacen poco más del 4% de los embriones –seres humanos- producidos; provocan un número difícilmente determinable de víctimas.

7. Toda sociedad que tolera con indiferencia el mega-genocidio del aborto –sea quirúrgico o químico-, ha perdido hasta el más elemental signo de humanidad, y será proclive a vulnerar de modo violento otros derechos humanos de sus ciudadanos.


A ELLOS LES EXIGIMOS QUE SE OBLIGUEN A:

1. Promover soluciones racionales, siempre respetuosas de la vida, para las necesidades humanas, tales como:

• Propiciar acceso y atención calificada del embarazo, parto, puerperio y el recién nacido.
• Articular con la sociedad civil instituciones que atiendan a las embarazadas en situación de conflicto, para ayudarlas a superar sus problemas y, de ese modo, llevar una maternidad plena de gozo.
• Promover y financiar programas que fomenten la castidad antes del matrimonio, y la fidelidad dentro de él.
• Ejecutar programas para fortalecer la familia basada en el matrimonio heterosexual, y la educación de la juventud en las virtudes, y en el auténtico significado de la feminidad y la masculinidad.
• El embarazo no es una enfermedad; por lo tanto el control de la natalidad, nunca podrá ser una política sanitaria.

2. Hacer respetar toda vida humana, desde la concepción/fecundación/fertilización, hasta su muerte natural. Reconocer la personalidad jurídica de todo ser humano, desde el instante inicial de su existencia; y siempre obrar en consecuencia.

3. Punir y eliminar toda práctica abortiva, eugenésica, eutanásica, o que manipule la vida humana, cualesquiera sean los medios utilizados para ello.

4. En los supuestos de no punibilidad de los atentados contra la vida humana, jamás podrán considerarse “derechos” de nadie, ni practicarse en el sistema sanitario. Ningún médico o personal de salud podrá ser obligado, bajo ningún concepto, a matar a ningún ser humano. En cualquier caso la práctica de un aborto –aunque no sea punible-, implicará una falta deontológica inhabilitante.

5. Quitar la personería jurídica a toda entidad que –directa o indirectamente-, promueva el mega-genocidio.


NOSOTROS NOS COMPROMETEMOS A:

1. Promover todas las organizaciones de la sociedad civil, cuya finalidad sea la:

*Visibilización y atención del síndrome post-aborto.
*Centros de ayuda para la mujer.
*Centros de orientación familiar.
*Difusión de la enseñanza de métodos naturales de reconocimiento de la fertilidad humana.
*Difusión de un enfoque humanista de la sexualidad, basado en una educación en virtudes y para el amor.
*Promover la adopción como opción digna para las madres en situación de embarazo inesperado y para los niños por nacer.


2. Vigilar de manera permanente el grado de observancia del derecho a la vida. Denunciar públicamente a quienes violen este derecho fundamental, en especial si son funcionarios públicos o políticos en campaña electoral.

3. Articular actividades con “Acción Mundial de Parlamentarios y Gobernantes por la Vida y la Familia”, constituida en Santiago de Chile, recogiendo la Declaración de Lima de nuestro II CIP.

4. Promover la cancelación de la pena de muerte por aborto, en el ámbito de la ONU y los organismos regionales. Promover una Convención Internacional que tutele la vida de todo ser humano, desde el momento de la concepción hasta la muerte natural.

5. Crear y promover partidos políticos que tutelen la vida humana, desde su inicio y hasta la muerte natural.

6. Hacer revocar democráticamente los mandatos de los funcionarios públicos, que participen de modo directo o indirecto en el mega-genocidio del aborto, la eugenesia o la eutanasia; y hacerles responder jurídicamente por tales actos.

7. Patrocinar gratuitamente demandas de las mujeres víctimas del mega-genocidio del aborto, para que obtengan un justo resarcimiento de sus daños, contra el Estado y demás responsables de sus padecimientos.
En los participantes de este Congreso, que adhieren a esta Declaración, están representadas las siguientes Naciones: Alemania, Argentina, Austria, Canadá, Chequia, Chile, Colombia, Costa Rica, Croacia, Cuba, Dinamarca, Ecuador, El Salvador, Eslovaquia, España, Estados Unidos, Francia, India, Gran Bretaña, Irán, Irlanda, Italia, México, Nicaragua, Noruega, Perú, Polonia, Sudáfrica, Suecia y Venezuela.
8 de noviembre de 2009-.

Campaña por la Vida


La oración lo puede todo...
Este tiempo de adviento es de espera y conversión para la venida del Niño Jesús.

Que mejor que esperarlo rezando el Santo Rosario...
Y que mejor que ofrecerle el día de su venida, un millón de rosarios en el pesebre...
Un millón de rosarios para que no haya nunca abortos en la Argentina...
Que todos los niños puedan ver la Vida como Él en Navidad... y que sean Santos...

¡Sumate a esta Cruzada Mariana!

Todos los argentinos, en todos los hogares y parroquias nos unimos en el rezo de esta intención particular... Si en tu casa o en tu parroquia no lo hacen podés organizarlo vos.

Ingresá a: www.1millonderosariosxlavida.blogspot.com

El día después


Cuento para mayores, sin receta
por el P. Enrique Monasterio
Fuente: Alfa & Omega
pensarporlibre.blogspot.com

La píldora «del día después» es toda una síntesis de la mentalidad abortista y la banalización de la sexualidad hoy. Lo refleja magistralmente el autor, jurista, sacerdote y columnista de «Mundo Cristiano»

Catalina está un poco embarazada, casi nada en realidad. Su embarazo es tan pequeñito que casi no es embarazo. Es un embarazo a lápiz, en papel borrador, que se va como ha venido. Además, tampoco lo sabe seguro, porque la cosa fue ayer mismo.

Catalina tiene 15 años y va a la farmacia con frecuencia. Antes compraba regaliz y clerasil para los granos. Hoy comprará un antiácido, que no necesita receta, porque la lógica ansiedad del evento le ha generado un poquito de hiperclorhidria, y pedirá también un antibiótico para el flemón. El flemón es casi tan pequeño como su embarazo, pero para ése sí que lleva una receta. (...)

Luego pedirá la píldora porsiacaso –así la llama su amiga Loli–, que vale 20 euros (Loli no, la píldora). Loli vale mucho más, porque su padre tiene pasta por un tubo y ha comprado varias píldoras (su padre no, Loli) para no tener que ir a la farmacia después de estar con Manolo. Catalina supone que porsiacaso no es el nombre auténtico del medicamento, pero Nieves, que es una farmacéutica superguay, se lo aclarará.

Catalina está nerviosa, pero contenta. Gracias a la nueva píldora será más libre cuando esté con su primo Borja. Además, le han explicado en el cole que, mientras el embrión no anide, te lo puedes quitar, porque es como si no existiera. Y la anidación sólo ocurre unos días más tarde. Cuando la profe lo dijo en clase, Richi, que es un bocazas medio tonto, contestó: «Eso es como decir que hasta que el niño no esté en la cuna no es niño y te lo puedes cepillar». Catalina se mosqueó y dijo que «no es lo mismo, Richi, qué bruto eres»; pero todos se rieron, porque ya sabían lo de ella y Borja.

Catalina llega a la farmacia, pero como hay una vieja (lo menos tiene 40 años) comprando, pide primero el almax para la acidez y el augmentine que le ha recetado el dentista. La farmacéutica se lo trae todo y le pregunta: «¿Quieres algo más, guapa?»(...) Se va la vieja, y entonces dice: «Ah, se me olvidaba. También quiero…, la píldora ésa… pa después, ¿mentiendes…?»

Nieves la mira de arriba a abajo y le pregunta si es para después de comer o para después de ponerse ciega de cocacola con güisqui. Catalina se mosquea y le dice que ya sabe ella de qué está hablando y que tiene derecho a la píldora comosellame. Entonces Nieves le responde que, en su farmacia, no se despachan abortivos, aunque venga la ministra con una pistola; que a lo hecho, pecho, y que se lo piensa decir a su padre (al de Nieves no, al de Catalina) para que se entere de lo que hace la niña.

Catalina se marcha con un mosqueo considerable y va en busca de otra farmacia alejada de su casa donde no la conozcan. Al fin la encuentra y le dan la famosa píldora. ¿Sólo una?, pregunta la niña. El boticario se le ríe a la cara y le dice que para qué quiere más. «¿Es que te dedicas a eso? ¿Eres una profesional?»

Catalina se ha tomado la píldora con un vaso de coca-cola light. Ella habría preferido una copa de Baylis, que es dulce como un caramelo y, con un poco de hielo, te pones la mar de contenta, pero es que el alcohol no se lo venden ni con receta.

Por la noche piensa que ya puede estar tranquila; que la cosa no ha tenido importancia, porque, además, lo más probable es que no estuviera embarazada. Y si lo estaba era un embarazo muy pequeñito, y el embrión no había tenido tiempo de anidar. O sea que Nieves es una exagerada, pero no le dirá nada a papá. Y si se lo dice, que se lo diga. Porque ella tiene sus derechos, que se lo ha oído a una ministra muy mona que hay ahora.

Catalina se mete en la cama. Siempre ha rezado tres Avemarías, pero hoy le da cosa y no reza nada. Apaga la luz y se pone a llorar como cuando era muy pequeña y no podía dormir sola.

Sexualidad, más allá del sexo


La experiencia de los educadores de los afectos
por José Antonio Méndez
Fuente: Alfa & Omega

Encuentre las cinco diferencias entre estas dos frases:

«El objetivo educativo es conocer formas alternativas de relación sexual a la penetración, y que no tengan necesariamente como fin el logro del orgasmo, diversificando el intercambio corporal»

y

«El objetivo educativo es intentar ayudar a unos adolescentes a saber quiénes son realmente, a saber que la sexualidad es distinto que el sexo, que nuestra misión es conocernos a nosotros mismos, que se nos conoce por nuestras acciones».

¿Las ha encontrado ya? Pues bien, la primera frase queda recogida en una Guía de educación sexual financiada por la Junta de Andalucía, mientras que la segunda es del psicólogo don Jaime Serrada, que imparte talleres de educación integral de la persona (incluida la educación sexual) en diferentes centros educativos. Dos formas de entender la formación de los adolescentes, que ponen de manifiesto que los planes de educación sexual planeados por el Gobierno no responden a las necesidades de los menores, sino a una obsesión ideológica que deforma la conciencia de los alumnos.


Ávidos de referencias

Serrada es uno de los profesionales que imparten las sesiones del programa Storyboarding, con el que la Fundación Gift and Task recorre los centros educativos españoles, «para mostrar a los adolescentes una visión de la persona basada en una antropología adecuada», combinando técnicas cinematográficas, la proyección de fragmentos de películas, la creación de personajes y las enseñanzas de Juan Pablo II en torno al amor, la sexualidad y las relaciones humanas.

A lo largo de varias sesiones, impartidas en semanas alternas, «vamos iluminando la experiencia de los adolescentes, para que lleguen a entender que los hombres y las mujeres somos seres de acción, y, por tanto, la forma en la que actuamos, también a la hora de vivir la sexualidad, nos va configurando y no es algo inocuo». Y reconoce que los menores están ávidos por escuchar a alguien que los oriente en una forma de entender la vida y las relaciones con el otro sexo de un modo que va más allá de la genitalidad: «Tras un mes trabajando con un grupo de adolescentes sobre el enamoramiento, la amistad o la sexualidad, siento que me han permitido ser, por un corto espacio de tiempo, un referente para ellos en estos aspectos tan vitales que tantas inquietudes les suscitan».

Felicidad frente a preservativos

Quizá alguien piense que las preguntas que lanzan los adolescentes, a la hora de hablar del sexo y del amor, versan sobre cómo ponerse un preservativo o, si nos atenemos a los contenidos de cierto programas de educación sexual, cómo se masturba una mujer. Sin embargo, Serrada desmonta el tópico: «En el aula, releo en alto sus propias preguntas, escritas en un cuestionario. Y una vez más, risas, hipótesis sobre quién ha preguntado eso o demandas urgentes para conocer la respuesta: ¿Cómo sabes que un chico que te gusta te quiere de verdad?; ¿Es lo mismo amar que estar enamorado?; ¿Cuándo un amigo se convierte en algo más?... Al ir poco a poco desgranando, a través de las escenas de algunas películas, y, sobre todo, a su propia experiencia, qué significa e implica querer a otro, o para qué sirve el enamoramiento, veo cabezas que asienten, y en sus caras una expectación creciente que anima a llevarles al punto en el que se puedan despertar a una realidad que no se muestra en la televisión. Una realidad que han experimentado, pero que pocas veces han sabido interpretar con la luz adecuada. Desde que el enamoramiento es afectivo, no electivo, y que no es la verdad del amor, pasando por que para construir una relación de amor, ya sea de pareja o de amistad, hace falta tiempo y acciones concretas que lo lleven a cabo, y llegando a que la felicidad no es un estado subjetivo, sino una llamada a vivir en comunión con otros».

Eso es, de hecho, lo que más les llama la atención a los adolescentes: el amor, no los preservativos. Ni siquiera se quedan en las actividades de Storyboarding, por más que les resulten entretenidas –construyen sus propios personajes de película e incluso graban un corto–: «Cuando escarbas un poco más –explica–, descubres que, a lo mejor, no pueden expresar con tus palabras aquello que querías transmitir, pero sí son capaces de verbalizar lo que les ayudó: Que la sexualidad es distinto que el sexo, que todo el mundo quiere ser feliz, que se nos conoce por nuestras acciones, que nuestra misión no lo que desde los Ministerios y las Consejerías se les quiere inculcar". Y si éstas son sus demandas, como concluye Serrada, ¿quién puede permitir que no descubran, porque a lo mejor nadie se lo mostrará jamás, lo que les hace realmente felices?

La llamada educación afectivo-sexual promovida por el Ministerio de Educación, según reconocen las Guías financiadas por algunas Comunidades Autónomas, se basa en tres ejes: experimentación sexual sin límites, sexo con preservativo o sin penetración, y deseo compartido y ganas de satisfacerlo. Incluso se muestra a los menores artículos de sex-shop. Sin embargo, la experiencia de educadores como el psicólogo don Jaime Serrada demuestra que el verdadero interés de los adolescentes no está en los preservativos, sino en el amor, en una sexualidad integrada en la persona y en una forma de entender la vida en la que no son considerados meros copuladores en potencia. Buscan, en resumen, aquello de lo que nadie les habla.

Lo que los niños necesitan de sus padres


por Luis Fernández Cuervo

Mucha gente no termina de comprender por qué, para un país, las familias numerosas son un gran bien. Además es triste que las parejas que han planificado tener sólo uno o dos hijos, traten a esas otras familias de irresponsables. Lo cierto es que criar y educar muchos hijos, además de para la sociedad, también son un bien para los padres y para sus hijos siempre que los críen y educen en un ambiente de libertad responsable, de alegría y amor.

Hay parejas que les gustaría tener más de dos hijos pero que, por diversas circunstancias, no tienen más que dos. De ellos no se habla aquí. Hablo de esas parejas equivocadas que deciden tener sólo dos porque piensan que eso es lo mejor. Son las mismas que critican de irresponsables a los matrimonios que tienen cuatro o más hijos. Todo está en entender la enorme diferencia que va del recibir los hijos como un don, a decidir tener uno o dos como una adquisición.

Esas parejas, orgullosas y satisfechas de su “paternidad responsable” defienden su conducta con razones como si las hubieran pensado por sí mismas, pero que en realidad son las mismas fabricadas por la internacional antinatalista, ésa que se financia, entre otras fuentes, con las donaciones de millonarios “altruistas”, obsesionados en frenar la natalidad por cualquier medio, incluyendo el aborto.

Sus “razones” son: a) tener pocos hijos es para darles mejor educación; b) pocos hijos favorecen el desarrollo económico de un país; c) es mejor para la salud de la madre, porque mucha lactancia y muchos partos estropean la figura y envejecen; d) muchos hijos ayudan al deterioro del medio ambiente. Algunos añaden que una doctora o enfermera les ha asegurado que “los muchos partos favorecen el cáncer de útero”. Cuando son “católicos” lo rematan diciendo que un sacerdote les dijo que podían usar anticonceptivos.

Aclaremos, primero lo secundario: El cáncer del interior de la matriz es propio de mujeres que nunca tuvieron hijos. El del cuello de la matriz, es de origen viral, contagiado por el compañero sexual. Cuantos mas compañeros, mas boletos para obtener el premio de un cáncer cervical. La lactancia dificulta el cáncer de glándula mamaria; en cambio los anticonceptivos hormonales y los abortos lo favorecen. La maternidad solo envejece si se vive en la miseria. La baja natalidad crea grandes males económicos. Europa puede atestiguarlo. Y el mayor deterioro del medio ambiente lo causan los países ricos, que tienen la natalidad en crisis.

Ese argumento “católico” es mas falso que Judas. Todo sacerdote que lo permite o recomienda dice lo contrario de lo que manda claramente la Iglesia, desde la “Humanae Vitae” de Pablo VI al magisterio posterior de Juan Pablo II y Benedicto XVI.

En cuanto a la razón más “altruista”: tener pocos hijos es darles mejor educación, olvida que lo que mas necesita cualquier niño o niña son hermanos; muchos hermanos. Además de lo que enseña la experiencia, hay estudios muy contundentes de sociólogos y psicólogos que lo demuestran. Todo niño necesita relacionarse, desde muy pequeño y en un ambiente de cariño hogareño, con varios hermanos, mejor si son de los dos sexos. Algo muy valioso para la formación de la personalidad.

En cambio los padres planificadores deciden tener hijos cuando mejor les conviene. No reciben un regalo, lo adquieren. Y la “mejor educación” suelen entenderla con igual mentalidad consumista: mínimos disgustos y sacrificios, máximo de placeres, comodidades y tener muchas cosas: juguetes, vehículos, artefactos tecnológicos “último modelo”, etc. Todo un conjunto y equilibrio de egoísmos. Peor, si se dedican a modelar la estatua del hijo atiborrándole de “actividades extras” (judo, natación, guitarra, etc.). Son hijos-objeto. Una propiedad más.

Si se les acusa de egoístas, protestan y dicen que ellos quieren y cuidan a sus hijos. Es cierto, pero en la misma línea -aunque sean los primeros de esa lista- con que aman y cuidan sus carros, sus hobbies, sus perros, su salud, su gimnasio, sus caprichos.

Para los padres criticados por tener muchos hijos les ofrezco respuestas que dieron otros en su mismo caso. Una madre de nueve hijos: "No medimos nuestro sentido de responsabilidad por el número de niños que tenemos, sino por lo que hacemos con ellos". Pero… -¿hay tiempo para querer a tantos? Respuesta: "El amor se multiplica. Cada uno de ellos cuenta con ocho hermanos que lo adoran". De un papá acosado: los niños invitan al sacrificio y estimulan la bondad de las personas. Los niños hacen del mundo un lugar mejor porque obligan a sus padres a madurar, al hacerles pensar en las necesidades de los demás. Y la frase de un padre feliz de 16 hijos: “en una familia numerosa, las penas se dividen y las alegrías se multiplican.”

De don a producto


por el Dr. Max Silva Abott

Prof de Fil. del Derecho en la U.C. de la Ssma. Concepción (Chile)
Fuente: A&A http://blogs.catholic.net/analisisyactualidad


Sucedió este 2009, en Estados Unidos. Un matrimonio decidió acudir a una clínica de fertilidad a fin de implantar en la mujer un embrión congelado que tenían guardado desde hace años. Sin embargo, a las pocas semanas se le comunicó que le habían puesto un embrión equivocado.

Sorprendido, el matrimonio deliberó qué hacer: si abortar, como le ofreció el establecimiento de salud, o esperar al nacimiento para devolver al niño. La pareja decidió esto último, y sin querer, la mujer se convirtió involuntariamente en un vientre de alquiler. Finalmente, el niño nació hace algunos días y fue entregado a sus padres biológicos.

Como si fuera poco, a la misma mujer se le diagnosticó una enfermedad que le impedirá llevar adelante un nuevo embarazo con el embrión de su propiedad, lo que hace plausible que acudan a un vientre de alquiler.

La noticia salió a la luz para crear conciencia acerca de estas situaciones inexcusables, a fin de que otros padres no tengan que pasar por lo mismo. En el fondo, se está tratando este problema como un mero “error administrativo” que traería una especie de “daño moral” por los perjuicios ocasionados; algo así como el mal rato que puede ocasionar la entrega de un automóvil equivocado, por ejemplo.

Sin embargo, y como ya ha ocurrido muchas veces en situaciones como esta, el gran ausente de todo este embrollo es el niño, o mejor, los niños, pues en este drama aún queda uno congelado. ¿Dónde quedó la dignidad y los derechos de estos niños? Tómese en cuenta que a su respecto, el trato no puede haber sido más despectivo: se los creó artificialmente en un laboratorio; seguramente se seleccionaron los más sanos y los sobrantes deben haber sido desechados o sometidos a experimentación; los afortunados fueron congelados en nitrógeno líquido, quedando fuera del tiempo; posteriormente, se descongeló a uno para implantarlo y para colmo, en un vientre equivocado; se contempló la posibilidad de abortarlo, como un artefacto que salió defectuoso o que no cumple las expectativas de quienes lo encargaron; sin embargo, se le permitió continuar (qué considerados, ¿no?) y finalmente, se lo entregó a sus padres biológicos; con todo, aún queda por ver si se acudirá a otro vientre de alquiler para que nazca el niño que aún está congelado.

Todo esto y muchas otras situaciones que nos sorprenden, son el lógico resultado de haberle quitado a estos niños, de manera completamente arbitraria, su calidad de persona y pretender darles el estatuto de cosa. De este modo, la vida ha dejado de ser un don recibido para transformarse en un producto por encargo, que si no cumple las expectativas, puede ser desechado tranquilamente, como muestra esta lamentable situación.

Pero la pregunta es obvia: ¿Quién nos ha dado la atribución para tratar así a nuestros semejantes? ¿Dónde quedó la igualdad esencial del género humano?