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Fabricación de niños, eugenesia y derrota de la mujer

A propósito del libro “¿Qué es una familia?”, de Fabrice Hadjadj
(Tomado y adaptado de: Archipiélago Ortodoxia, el blog de Jorge Soley)



Fabrice Hadjadj, filósofo y escritor francés católico converso.
Director de la Fundación Anthropos en Lausanne, Suiza


¿Y si la familia no fuera el “hogar cerrado” que siempre se ha pensado? ¿Y si fuera la “institución anarquista por excelencia”? De hecho, es anterior a las ideologías y al estado. Fundamentada en lo más concreto del ser humano — o sea, en eso que todos estamos pensando —, aparece con el deseo que une a un hombre y a una mujer. Tanto si es regia como si es puritana, la oscura fuente de donde brota la familia está en nuestra ropa interior. Y los nacimientos que brotan de ella desconciertan a sus mismos autores, los abren a una novedad que burla sus planes: un pequeño trisómico(*) puede surgir de la mejor pareja de ingenieros; un hermafrodita, de una pareja de activistas contrarios al matrimonio homosexual; un poeta, de dos eminencias de las finanzas… Sin ninguna anomalía particular, todo hombrecito que nace es siempre un acontecimiento que excede la capacidad de sus padres. Pero a los “innovadores” les gustaría poner límites a una novedad tan desconcertante. Querrían transformar la familia en laboratorio y que dejara de estar fundamentada en el sexo para estarlo en la ingeniería. El padre reemplazado por el experto, el abrazo apasionado por el tubo de ensayo transparente, la mesa familiar por la tableta electrónica, etc.

Este nuevo libro de Hadjadj, “¿Qué es una familia?”, quiere mostrar el vínculo que une lo lógico con lo genealógico, oponiéndose a su dislocación contemporánea en provecho de la tecnología. Se atreve a afirmar que la diferencia de los sexos es el cimiento de la inteligencia humana, y que el nacimiento ordinario está más cargado de porvenir que todos los magníficos futuros planificados por la “procreación médicamente asistida”.

Parece cada vez más claro que el rechazo prometeico del mundo moderno hacia la naturaleza es ya, y lo va a seguir siendo, uno de los grandes asuntos de nuestro tiempo. Esto incluye todo lo relacionado con la generación de seres humanos, desde las técnicas de fabricación de los mismos in vitro hasta los recientemente popularizados “vientres de alquiler”.  Una de las cuestiones clave en este asunto, que supone una quiebra radical, es la transformación de la gestación en producción. Me gustaría llamar la atención sobre dos puntos en los que el pensador francés Fabrice Hadjadj  me parece preclaro.

En primer lugar, cuando Hadjadj plantea, con su estilo provocador, cómo, si son lógicos, los defensores de la producción de niños en vientres de alquiler exigirán la eugenesia, el mínimo control de calidad que se debe exigir en toda producción:

“Indiscutiblemente, según acabamos de ver, si se pasa del nacimiento a la fabricación del hombre, exigir un individuo sin defecto alguno  será de una moralidad total. Y si la bioética tiene algo que hacer en este ámbito, no hay tarea más urgente que establecer una oficina de reclamaciones e incluso un servicio posventa. Supongamos que nuestro inteligente teléfono portátil recién estrenado deja de funcionar. Nos escandalizaría bastante oír al vendedor invocar a los dioses y culpar del defecto a la fatalidad. Estamos en nuestro derecho, en el orden de la fabricación, cuando exigimos un producto perfecto. Cosa que no es cierta en el orden del nacimiento (incluyo en este término la fecundación, la gestación, el parto e incluso, en cierto modo, la educación consecutivas a la unión de un hombre y una mujer). En el mismo momento en que el nacer se convierte en un hacer, todos los imperativos morales no podrán hacer otra cosa más que reforzar la eugenesia a la que esa misma moral pretende poner trabas”.

En segundo lugar cuando, a continuación, Hadjadj señala cómo, el paso de la gestación natural a la fabricación in vitro impone un igualitarismo que despoja a la mujer de lo suyo y consolida la dominación del hombre, una dominación, eso sí, que se ejerce a través de la técnica:

“Si hay algo que el imperio de la fabricación rechaza por su esencia, más aún que cuidado del bebé, es la gestación. La gestación consiste en acoger en uno mismo un fenómeno oscuro que escapa dos veces a su control: en su proceso y en su término. La fabricación es todo lo contrario: se trata de construir fuera de lo mismo de manera totalmente visible, algo que se controla desde un extremo al otro de la cadena. El paso de la gestación in útero a la fabricación in vitro puede aparecer como la gran emancipación de la mujer del futuro, pues por su perfecta igualdad con el hombre puede ser enrolada por un patrón en la gran guerra económica. Pero, realmente, es su total capitulación. Porque la gestación es lo propio de lo femenino. El macho no puede llevar en sí a un hijo, sino solamente fabricar objetos fuera de sí. Por lo tanto, pasar de la gestación oscura a la fabricación transparente, promover la objetivación del útero artificial y el rechazo a la muñeca en provecho del tetris(**), es asegurar la dominación fálica. Pero una dominación fálica sin falo, puesto que el macho de musculatura mecánica es reemplazado por el ordenador que juega al Meccano. Nuestra época tiene esa particularidad: gracias a la tecnología, la dominación fálica queda asegurada principalmente por mujeres histéricas seguidas por hombres”.

Bienvenidos al mundo feliz.






(*) individuo que tiene un cromosoma extra
(**) videojuego de puzzle



Acusados de adoctrinamiento cristiano

Fuente: Católicas México



Una familia cristiana de Noruega ha perdido un juicio de apelación para volver a ver a sus hijos, después de que el gobierno tomase a sus cinco niños de su hogar. 

Marius Bodnariu, un rumano y su esposa Noruega, Ruth, ambos ex miembros de la iglesia Pentecostal en Bucarest, se mudaron a Naustdal, Noruega hace 10 años, donde criaron cinco hijos. Según la información del hermano de Marius, Daniel, el 16 de noviembre, agentes de protección juvenil del gobierno se llevaron a los dos hijos mayores de la familia Bodnariu, se presentaron a su escuela y los sacaron de la clase sin informar a sus padres. Más tarde la policía llegó a casa de la familia Bodnarius y tomaron a dos niños más, dejando a Ruth con su bebé de tres meses de edad, a quien la policía tomó el día siguiente.

Dos días después, los servicios de protección juvenil notificaron a los padres que sus hijos estaban bajo el cuidado de dos familias adoptivas separadas y "se estaban integrando bien". Según su testimonio, uno de los funcionarios le dijo a Ruth, «los niños ni siquiera los extrañan. ¿Qué clase de padres sois?" Marius y Ruth fueron informados más adelante por el Gobierno que eran culpables de «radicalismo cristiano y adoctrinamiento».

Al parecer, la decisión fue instigada por el director de la escuela, que se quejó con los servicios de protección infantil porque los Bodnarius eran «muy cristianos» y su creencia de que Dios castiga el pecado «crea una discapacidad en los niños». Por consecuencia, el director creyó que los padres necesitaban la «orientación» del gobierno para criar a su familia. El director también dijo preocuparse por disciplina en el hogar familiar, ya que se utilizaba el castigo físico ocasionalmente. Pero después de un examen físico de los niños (el bebé de tres meses de edad fue sometido a radiografías y un escaneo de TC), no se descubrió ningún abuso físico. La protección juvenil, sin embargo, sostiene que Marius es violento, mientras que él y Ruth niegan vehementemente las afirmaciones.

Una audiencia del 27 de noviembre rechazó el recurso de la familia Bodnarius para reencontrarse con sus hijos. El Tribunal dictaminó que debían permanecer bajo el cuidado de sus padres adoptivos, mientras que Marius y Ruth podían visitar a su hijo de tres meses dos veces por semana durante dos horas. Podían ver a sus dos hijos mayores también, pero el Tribunal no concedió el derecho para visitar a sus hijas. Los padres están estudiando otras acciones legales.
Mientras tanto, una petición ha comenzado en apoyo a la familia y ha recogido casi 30.000 firmas, y una página Facebook documenta el calvario de la familia.

El 2 de diciembre, el senador rumano Titus Corlatean habló en nombre de la familia Bodnarius a la Comisión para la igualdad y la no discriminación de la Asamblea parlamentaria del Consejo Europeo (APCE) en París. Corlatean condenó lo que considera una conducta abusiva por parte del gobierno noruego y pidió una investigación de la Asamblea. También señaló las acciones previas por parte de los servicios de protección infantil noruegos, que han separado niños de sus padres basándose en acusaciones sin fundamento.

El hermano de Marius escribe: "Testifico y juro con vehemencia, de Marius y Ruth han engendrado y criado una familia normal con valores cristianos. Estos padres aman a sus hijos y han dado todos los pasos imaginables en la crianza de sus hijos con amoroso cuidado en todos los aspectos de su bienestar. La separación de su familia por la Barnevernet [servicios de bienestar infantil] es una pesadilla en la vida de Marius y Ruth. Su esperanza está fundada y reposa en Dios; Él puede cambiar cualquier situación y siempre tiene el control!"

¡Casada consigo misma!


Negar la realidad del matrimonio lleva a lo insólito.

Nadine Schweigert, una mujer de 36 años de Dakota del Norte (Estados Unidos), decidió "casarse con su novio interno"  en 2012, seis años después de un doloroso proceso de divorcio, y cansada de “esperar a alguien que aparezca y me haga feliz”. La mujer confesó a la prensa local que ella se compra regalos a sí misma, e incluso tiene citas sola. El amor que necesita -asegura- lo tiene en su corazón y “nadie más me lo puede dar”.

En declaraciones a ACI Prensa, Jaime Urcelay, presidente de Profesionales por la Ética (PpE), señaló que “la noticia es algo grotesca, por lo que en una primera lectura se presta a la broma. Pero el hecho tiene un mensaje de fondo en el que merece la pena pararse a reflexionar”. 

“Si el matrimonio deja de ser una institución diferencial cuya identidad viene definida por la  unión de un varón y una mujer, prácticamente cualquier realidad afectiva podrá  ya reconocerse como ‘matrimonio’”. “¿Por qué no?”, se pregunta con ironía Urcelay, indicando que en ese esquema “los límites los pondrán  solamente la imaginación y el tiempo, como esta excéntrica mujer de Dakota del Norte ha puesto de manifiesto”.

El presidente de PpE subraya que “con toda razón se ha dicho que, al prescindirse del componente biológico del matrimonio,  la institución pasa de entenderse como un vínculo de relevancia social a enfocarse como una desvinculada vía de emancipación individual”. “El resultado de semejante artificio no es otro que la desprotección jurídica de los bienes que secularmente ha amparado el matrimonio, de los cuales el más obvio es el derecho de los niños a crecer con la natural referencia de un padre y una madre”.

Difamada por defender la familia

Maestra de religión difamada por defender la familia
Un envío gentileza de Rodrigo L. (Córdoba)

En el marco de una clase-taller para el Fortalecimiento de la Familia, la maestra expresó: "tenemos que formar a nuestros hijos con estos valores que nos han criado a nosotros. Y con esta mirada de que una familia está cimentada por el amor de un hombre y de una mujer y que los hijos vienen por medio de un hombre y una mujer".
El video de la clase fue subido a youtube, primeramente se hizo eco La Gaceta de Tucumán y luego ha saltado a los medios nacionales en los que se acusa a la maestra de homofóbica y discriminadora. La delegación del Inadi de Tucumán y la Ministra de Educación de Tucumán, Silvia Rojkés de Temkin, también se rasgaron las vestiduras en clave de ideología de género. A pesar de su discurso en pos de la diversidad, paradójicamente, la educación sexual está impuesta en el actual sistema educativo, y aquellos que defienden el matrimonio heterosexual, son los primeros "excluídos", como el caso esta valiente maestra.

"Cuando hablamos de esto muchas veces dicen que estamos discriminado a las lesbianas, a los gays, y es una realidad que nos toca vivir, que nuestros chicos se están formando con esta idea. Y creo que vamos por un camino equivocado. Hoy en día lo normal es eso, y lo anormal somos nosotros", expresó la maestra.

"Cuando hablamos de papá, mamá e hijos, y un amor y una familia que está cimentada en el amor, ya somos anormales. Esto está pasando hoy en día en nuestra sociedad."
Por su parte, la Red de Padres Tucumán, en una nota de prensa titulada "Enseñar lo que la naturaleza muestra no es discriminar" manifiestó "su solidaridad y apoyo a la maestra de la localidad de La Florida, quien fue atacada injuriosamente por trasmitir y enseñar los principios objetivos del orden biológico y la verdad sobre el matrimonio, que constituyen el fundamento de toda sociedad desde sus orígenes."
Desde ArgentinosAlerta.org expresamos también todo nuestro apoyo a la maestra tucumana de La Florida y te invitamos a que dejes tu comentario de apoyo.
Enseñar lo que la naturaleza muestra no es discriminar
Comunicado de Prensa de Red de Padres Tucumán - 8/12/2012

Red de Padres Tucumán, miembro de la Red Federal de Familia, manifiesta su solidaridad y apoyo a la maestra de la localidad de La Florida, quien fue atacada injuriosamente por trasmitir y enseñar los principios objetivos del orden biológico y la verdad sobre el matrimonio, que constituyen el fundamento de toda sociedad desde sus orígenes.
Fundamentos que no pueden acallarse porque brotan de la naturaleza misma de la persona y que son el común sentir de las familias tucumanas quienes lo manifestaron con claridad en la Audiencia Pública y la multitudinaria marcha contra la legalización del mal llamado "matrimonio igualitario" durante 2010.

Por tanto reconocer y enseñar que la propia naturaleza muestra que sólo de la unión de un hombre con una mujer se puede engendrar un hijo, no debe ser considerado una injusta discriminación y esto, de ninguna manera ataca la dignidad que toda persona humana tiene.

Felicitamos a esta valiente mujer cuyo único interés fue trasmitir lo mejor para sus alumnos; a la vez, exhortamos a las autoridades educativas a que preserven el bien común de los jóvenes y respeten que la educación de la sexualidad es un derecho inalienable y prioritario de los padres.
Comisión Directiva
www.reddepadres.com.ar

Transcribimos textualmente los dichos de la maestra:
Cuando hablamos de esto muchas veces dicen que estamos discriminado a las lesbianas, a los gays, y es una realidad que nos toca vivir, que nuestros chicos se están formando con esta idea. Y creo que vamos por un camino equivocado. Hoy en día lo normal es eso, y lo anormal somos nosotros.

Cuando hablamos de papá, mamá e hijos, y un amor y una familia que está cimentada en el amor, ya somos anormales. Esto está pasando hoy en día en nuestra sociedad.

Hoy en día estamos viendo en un canal de España que decía la comentarista: en mi época era normal que el papá y la mamá lleven a sus niños a la escuela. Y si un compañerito tenía un papá separado era algo que se comentaba porque no era bien visto, era algo que no ocurría. Y resulta que hoy en día va la mamá y la mama, porque ninguna mamá es papá, las dos son mamás, o los dos son papás, esa es la realidad. Y cuando va la mamá y el papá, ya parece raro. Lo normal hoy en día se está volviendo raro.

Y somos nosotros los que no tenemos que permitir, porque atenta con nuestra naturaleza humana. Y si nosotros buscamos nuestra naturaleza, nuestros fundamentos de nuestra naturaleza humana, indistintamente de que nos llamemos evangelistas, testigos de Jehová, cristianos, católicos, mormones, ninguno atenta contra la familia, ninguna religión. Y todas encuentran en la sagrada escritura la fundamentación y el origen de la familia. ¿Saben desde cuándo? Desde el primer libro del Génesis cuando Dios creó al hombre y la mujer. Dios creó todas las cosas. Al último de todo creó al varón y a la mujer. Y les dijo: multiplíquense, sean fecundos y dominen la tierra. Ahí está prefigurada la familia: papá, mamá e hijos. Esta es nuestra naturaleza humana y todo lo demás (y no caigo en la discriminación, créanme) no pertenece a la naturaleza. No podemos hacer algo que no es de nuestra naturaleza como algo natural.
Y tenemos que luchar, la familia, con eso. Porque nuestros hijos están viendo lo natural en donde no lo hay. Y nosotros tenemos que tener bien claras nuestras ideas.

Seguramente es difícil para un padre o para una madre que su hijo le diga "te presento mi novio" o su hija le diga "te presento a mi novia". A nosotros nos va a escandalizar y seguramente no nos va a gustar. Pero no nos va a quedar otra que apoyar a nuestros hijos, acompañarlos en la vida porque es lo que nos toca. Pero no es lo que tenemos planeado para nuestros hijos. Les aseguro que ninguna mamá de las que estamos acá tenemos planeado para nuestros hijos.

Y tenemos que luchar contra esto. Y formar a nuestros hijos con estos valores que nos han criado a nosotros. Y con esta mirada de que una familia está cimentada por el amor de un hombre y de una mujer y que los hijos vienen por medio de un hombre y una mujer. Y todo aquello que atenta científicamente contra nuestra naturaleza humana, está atentando sobre cada uno de nosotros.

Diez razones...

.....no religiosas para vivir la abstinencia en el noviazgo
por Martha Morales
Fuente: El Observador de la Actualidad


1. La pureza ayuda a tener una buena comunicación con tu pareja.

Cuando una pareja de novios vive la abstinencia sexual, su comunicación es buena porque no se centra solamente en el placer sino en la alegría de compartir puntos de vista y vivencias; además, sus conversaciones son más profundas. Por el contrario, la intimidad física es una forma fácil de relacionarse pero eclipsa otras formas de comunicación. Es un modo de evitar el trabajo que supone la verdadera intimidad emocional, como hablar de temas personales y profundos y trabajar en las diferencias básicas que hay entre ambos.

2. Crece el lado amistoso de tu relación

La cercanía física puede llevar a que los adolescentes piensen que están emocionalmente cercanos, cuando en realidad no lo están. Una relación romántica consiste esencialmente en cultivar una amistad, y no hay amistad sin conversación y sin compartir intereses. La conversación personal crea lazos de amistad, y ayuda a que uno descubra al otro, que conozca sus defectos y sus cualidades. Algunos jóvenes se dejan llevar por las pasiones y cuando se conocen en profundidad, se desencantan. Y no se conocieron porque no llegaron a ser amigos, sino novios con derechos.

3. Hay mejor relación con los padres de familia de ambos.

Cuando el hombre y la mujer que se respetan mutuamente, maduran su cariño y mejoran la amistad con los padres de ambos. Generalmente, los padres de familia prefieren que sus hijos solteros vivan la continencia sexual, y se sienten mal si saben que están sexualmente activos sin ser casados. Cuando una pareja sabe que debe de esconder sus relaciones sexuales, crece en ellos la culpa y el estrés. Los novios que viven la pureza se relacionan más cordialmente con los padres de familia propios y de la pareja.

4. Te ves más libre para cuestionar si ese noviazgo te conviene.

Las relaciones sexuales tienen el poder de unir a dos personas con fuerza, y pueden prolongar una relación poco sana basada en la atracción física o en la necesidad de seguridad. Una persona se puede sentir «atrapada» en una relación de la cual quisiera salir pues en fondo no la desea, pero no encuentra la salida. Una persona casta puede romper con mayor facilidad el vínculo afectivo que lo ata al otro pues no ha habido una intimidad tan poderosa en el aspecto físico.

5. Se fomenta la generosidad contra el egoísmo.

Las relaciones sexuales en el noviazgo invitan al egoísmo y a la propia satisfacción, inclinan a sentirse en competencia con otras personas que puede resultarle más atractivas a la propia pareja. Se fomenta la inseguridad y el egoísmo, pues empezar a entrar en intimidades invita a pedir más y más.

6. Hay menos riesgo de abuso físico o verbal.

El sexo fuera del matrimonio se asocia a la violencia y a otras formas de abuso. Por ejemplo, se da más del doble de agresión física entre parejas que viven juntas sin compromiso, que entre las parejas casadas. Hay menos celos y menos egoísmo en las parejas de novios que viven la pureza que en las que se dejan llevar por las pasiones.

7. Aumenta el repertorio de modos de mostrar afecto.

Los novios que vive la abstinencia encuentran detalles «nuevos» para mostrar afecto; cuentan con inventiva e ingenio para pasarla bien y demostrarse mutuamente su interés. La relación se fortalece y tienen más oportunidad de conocerse en cuanto a su carácter, hábitos y en el modo de mantener una relación.

8. Hay más posibilidades de triunfar en el matrimonio.

Las investigaciones han demostrado que las parejas que han cohabitado tienen más posibilidades de divorciarse que las que no han cohabitado.

9. Si decides «romper» esa relación, dolerá menos.

Los lazos que crea la actividad sexual por naturaleza vinculan fuertemente; entonces, si hay una ruptura, se intensifica el dolor que produce la ruptura por los vínculos establecidos. Cuando no se han tenido relaciones íntimas y deciden separarse, la separación es menos devastadora.

10. Te sentirás mejor como persona.

Los adolescentes sexualmente activos, frecuentemente pierden autoestima y admiten vivir con culpas. Cuando deciden dejar de lado la intimidad física y vivir castamente se sienten como nuevos y crecen como personas. Además, mejoran su potencial intelectual, artístico y social.

Con el sexo no se juega. Cuando alguien te presione, piensa en lo que vas a responder: «Sólo te lo pido una vez, y no insistiré más» / «Eso es justo lo que me preocupa. Prefiero conservarme para alguien que me va a querer toda la vida».

El derecho a tener un padre y una madre

por Trayce L. Hansen
licenciada en psicología, con práctica clínica y forense en California.

fuente: http://www.bioeticaweb.com/

Los defensores del matrimonio homosexual creen que lo único que los niños necesitan de verdad es amor. Basándose en dicha suposición, concluyen que para los niños es tan bueno ser criados por unos amorosos padres del mismo sexo que por otros progenitores de sexos distintos. Pero esa premisa básica –y cuanto se deriva de ella– es falsa, porque el amor no basta.
Hombre y mujer hacen aportaciones diversas a la crianza de los hijos, cada uno de una forma singular e irrepetible por parte del otro. Dicho lisa y llanamente, las madres y los padres no son intercambiables. Dos mujeres pueden, cada una de ellas, ser buenas madres, pero ninguna puede ser un buen padre.

Hay cinco razones por las que ser criados por un padre y una madre redunda en el mejor interés de los hijos.La primera es que el amor materno y el amor paterno, aunque igualmente importantes, son cualitativamente distintos y dan lugar a relaciones paternofiliales diferentes. Específicamente, la combinación del amor de madre, que muestra una devoción incondicional, y el amor de padre, que pone condiciones, es lo que resulta esencial para el desarrollo de un hijo.
Cualquiera de estas formas de amor puede ser problemática sin la otra. Porque lo que un hijo necesita es el equilibrio complementario que ambos tipos de amor y de relación proporcionan.Sólo los padres heterosexuales ofrecen a sus hijos la oportunidad de establecer relaciones con un progenitor del mismo sexo y del contrario. Las relaciones con ambos sexos en una etapa temprana de la vida hacen que resulte más fácil para un hijo relacionarse con ambos sexos más adelante. Para una chica, esto significa que entenderá mejor e interactuará adecuadamente con el mundo masculino, y que se sentirá más cómoda en el mundo de las mujeres. Y para un muchacho, lo opuesto será verdad. Tener una relación con “el otro” (un progenitor del otro sexo) también incrementa la probabilidad de que un hijo sea más empático y menos narcisista.

En segundo lugar, los niños progresan a través de etapas de desarrollo predecibles y necesarias. Algunas etapas exigen más de una madre mientras que otras requieren más de un padre. Por ejemplo, durante la primera infancia, los niños de ambos sexos suelen estar mejor bajo el cuidado de su madre. Las madres tienen mejor sintonía con las delicadas necesidades de sus hijos más pequeños y, en consecuencia, responden de forma más adecuada. Sin embargo, en algún momento, si un muchacho ha de convertirse en un hombre como debe ser, tiene que despegarse de su madre y, en vez de ello, identificarse con su padre. Un chico sin padre carece de un hombre con el que identificarse y es más probable que tropiece con problemas a la hora de forjar una sana identidad masculina.Un padre enseña a un chico cómo canalizar debidamente sus impulsos agresivos y sexuales. Una madre no puede mostrar a su hijo la forma de controlar sus impulsos porque ella no es un hombre y no tiene impulsos del mismo tipo. Un padre también inspira en un muchacho una forma de respeto que una madre no puede infundir: un respeto con el que es más probable tener a raya a un chico. Y ésas son las dos razones primordiales por las que los chicos sin padre tienen mayores probabilidades de caer en la delincuencia y acabar en la cárcel.
La necesidad de un padre también forma parte de la psique de las chicas. Hay ocasiones en la vida de una muchacha en las que sólo vale un padre. Por ejemplo, un padre ofrece a una hija un lugar seguro y sin contenido sexual en el que experimentar su primera relación hombre-mujer y afianzar su feminidad. Cuando a una chica le falta un padre que desempeñe ese papel, tiene más posibilidades de llegar a ser promiscua, en un intento equivocado de satisfacer su ansia innata de atención y aprobación masculinas.En general, los padres desempeñan un papel de contención en las vidas de sus hijos. Refrenan en los hijos una conducta antisocial y evitan que el comportamiento de sus hijas tenga un excesivo tono sexual. Cuando falta un padre que cumpla esta función, con frecuencia se derivan nefastas consecuencias tanto para los hijos sin padre como para la sociedad.

El tercer motivo es que chicos y chicas necesitan un progenitor del sexo opuesto que les ayude a moderar sus propias inclinaciones vinculadas a su género. Por ejemplo, los muchachos se inclinan en general por la razón más que por la emoción; prefieren las normas antes que las relaciones; correr riesgos en vez de ser cautos, y optan por las normas por encima de la compasión, mientras que, por regla igualmente general, las muchachas se inclinan por lo contrario.Un progenitor del sexo opuesto ayuda a su hijo o hija, según sea el caso, a controlar sus propias inclinaciones naturales enseñándole, con la palabra y de modo no verbal, el valor de las tendencias contrarias. Esa enseñanza no sólo facilita la moderación, sino que también amplía el mundo de cada hijo, ayudándole a ver más allá de su propio y limitado punto de vista.

En cuarto lugar, el matrimonio entre personas del mismo sexo incrementará la confusión sexual y la experimentación sexual de los jóvenes. El mensaje implícito y explícito del matrimonio homosexual es que todas las opciones son igualmente aceptables y deseables. Por tanto, incluso los hijos provenientes de hogares tradicionales, si caen bajo la influencia del mensaje de que todas las opciones sexuales son iguales, crecerán pensando que no importa con quién se relacione uno sexualmente o se case.Sostener semejante creencia llevará a algunos jóvenes impresionables a considerar planes sexuales y maritales que nunca antes se habrían planteado. Y los hijos de familias homosexuales, que tienen más probabilidad de incurrir en experimentos sexuales, lo harán incluso en mayor medida, porque no sólo sus padres han establecido como modelo de conducta la sexualidad no tradicional, sino que también esta habría recibido la aprobación social.
No hay duda de que la sexualidad humana es maleable. Pensemos en la Grecia o la Roma antiguas, en las que la homosexualidad masculina y la bisexualidad estaban presentes en la sociedad. Ello no sucedía porque la mayoría de aquellos hombres hubieran nacido con un “gen homosexual”; se debía, más bien, a que la homosexualidad era aprobada en tales sociedades. Aquello que una sociedad admite se multiplica dentro de ella.
Y quinto, si la sociedad permite el matrimonio homosexual, también tendrá que permitir otros tipos de matrimonio. La lógica jurídica es sencilla: si prohibir el matrimonio homosexual es discriminatorio, entonces, rechazar el matrimonio polígamo, el matrimonio “abierto” cuyos cónyuges mantienen varias relaciones al mismo tiempo, o cualquier otra agrupación marital será igualmente considerado discriminatorio.Las repercusiones emotivas y psicológicas que semejante colección de situaciones tengan sobre las psiques y la sexualidad en desarrollo de los niños serían desastrosas.
¿Y qué les sucede a los hijos de estos matrimonios alternativos si la unión se disuelve y, a continuación, cada progenitor “vuelve a casarse”? Estos hijos podrían acabar teniendo cuatro padres, o dos padres y cuatro madres, o… pongan ustedes lo que gusten en el espacio en blanco.Por supuesto que las parejas homosexuales pueden dar amor como las parejas heterosexuales, pero los hijos necesitan más que amor. Necesitan las cualidades distintivas y las naturalezas complementarias de un progenitor masculino y otro femenino.
La sabiduría acumulada a lo largo de más de 5.000 años ha llegado a la conclusión de que la configuración marital y parental ideal es la que forman un hombre y una mujer. Despreciar con arrogancia semejante acervo de sensatez, y utilizar a los hijos como conejillos de indias de un experimento radical, resulta arriesgado, en el mejor de los casos, y catastrófico en el peor.
El matrimonio homosexual no redunda en el mejor interés de los hijos. Y aunque podamos comprender el estado de ánimo de los homosexuales que desean casarse y tener hijos, no podemos permitir que nuestra compasión hacia ellos anule nuestra compasión hacia los niños. En la contienda entre los deseos de algunos homosexuales y las necesidades de todos los niños, no podemos permitir que los niños salgan perdiendo.

Una leona

Exposición en la Audiencia Pública del Senado de Salta, Argentina
14 de junio de 2010
Legislatura de Salta

Soy Elena D'Angelo de Marcone, una mujer argentina de clase media. Casada a los 25 años, llegamos a cumplir las Bodas de Plata, luego murió mi marido, ahora tengo 86 años. Tuvimos nueve hijos, a los que ahora se han agregado (saquen la cuenta) 6 yernos, 2 nueras, 58 nietos, 10 nietos políticos y 15 bisnietos: 100 personas! descendiendo de un varón y una mujer. Creo que esta realidad me habilita para hablar hoy aquí en nombre de la gran familia argentina.

No vengo a vilipendiar, como personas individuales, a mis hermanos homosexuales, pero, ¡eso sí!, a defender, con uñas y dientes, a la familia. Por eso ustedes, señores senadores, hoy considérenme...¡una leona parida que sale a defender su cría! ¿A mis "cachorros" les quieren enseñar ustedes que NO somos, o varón o mujer, y que no hay otra? ¿Nos van a obligar a que: a nuestros hijos se les enseñe en las escuelas que SE PUEDE ELEGIR EL "GENERO" (o sexo) QUE UNO QUIERE TENER? Tremenda mentira biológica y psicológica! ¿Ignoran que: operaciones,implantes, hormonas, afeites, etc., no logran jamás borrar de los cromosomas el sello genético: "equis y" para ellos, y "equis equis" para ellas? ¿Y que las características psicológicas correspondientes los acompañarán hasta la muerte? ¿Ustedes estudian la posibilidad de DAR FUERZA DE LEY a las uniones entre personas del mismo sexo, que es como usar un par de zapatos, los dos para el pié izquierdo, o los dos para el pie derecho? ¿En eso gastan su tiempo? ¿Esos problemas de esas minorías van a condicionar y cambiar las sanas costumbres de la familia argentina?

¿Es posible que podamos IR A LA CARCEL por negarnos a renunciar a nuetros más caros valores morales? ¿O es que las leyes se han convertido en un poder tan inmenso y absoluto que hacen cada día más inútil el uso del libre albedrío? Ustedes, varones y mujeres, Senadores de la Nación ¿se van a hacer responsables de tamaña felonía?
Aunque en la Camara de Diputados esta ley ya ha sido aprobada, ustedes pueden todavía reflexionar y cambiar la historia. Pero, sea como fuere, sepan una cosa: la familia argentina vive, late, late en el vientre de cada madre generosa y sacrificada, y en el corazón de cada varón macho y corajudo para pelearle a la vida y traer hijos al mundo, o mejor, a la Patria. Esta Patria nuestra, NECESITADA DE GENTE y no de niños abortados, ni de drogas y adminiculos para frenar los nacimientos, y, menos, de estas parejas estériles, que configuran la cultura de la muerte! Señores: ustedes están hoy en Salta, tierra de gauchos intrépidos y viriles, y de mujeres femeninas y fértiles compañeras para toda la vida; aquí a cada gaucho le corresponde una china! Se van a ir de aqui con un NO!! grande como una casa!

En defensa del matrimonio

por el P. Roberto J. González Raeta
Parroquia Inmaculada Concepción
Monte Grande (Buenos Aires)

Estimados hermanos:

Hoy, a causa de una minoría, está en peligro la verdad sobre el matrimonio.

Como ustedes saben, se está discutiendo la ley sobre el matrimonio homosexual y como se hace uso y abuso del verbo discriminar, desearía, en primer lugar, aclarar el contenido de la acción de discriminar: es, según el diccionario, hacer diferencias, separar, y es sinónimo de distinguir. Y “la claridad de todo diálogo exige un discernimiento en orden a reconocer (CEA, 40. 20. IV. 2010), la verdad; esto no supone menospreciar ni discriminación en su acepción de trato desigual.

Otro punto que debemos tener en cuenta es la preocupante pérdida del sentido del orden natural y desconocimiento de la naturaleza o esencia del hombre, de la mujer, de la familia, de las leyes y de su fundamento en Dios.

En función y servicio a la verdad, les propongo un pequeño esfuerzo intelectual.

Podemos distinguir dos aspectos de la ley natural: la ley natural analítica (también llamada leyes de la naturaleza o ley de la naturaleza) y la ley natural normativa. La primera es universal y no puede ser controlada o modificada por los seres humanos.
Se puede, en cambio, tratar de comprender estas leyes y utilizar estos conocimientos para alcanzar objetivos. Nadie puede escapar de los efectos de la ley natural. Como estas leyes no pueden violarse, se cuidan por sí mismas, no es necesario imponerla por la fuerza.

Las leyes naturales normativas, en cambio, establecen preceptos para nuestro comportamiento. Los seres humanos pueden violar las leyes naturales normativas, pero no pueden evitar las consecuencias de su elección. Tanto la ley natural analítica como la normativa son de extrema importancia para el orden social y económico .Las posibilidades de éxito de las acciones humanas serán mayores cuando más se acomode y tengan en cuenta a ambas ramas de la ley natural (Cfr. Alejandro. A. Chafuen:”Raíces cristianas de la economía de libre mercado”).

Es importante atender también a la ecología humana y reconocer que todo aquello­ - enseña Santo Tomas de Aquino - que es contrario al orden de la razón es contrario también a la naturaleza humana per se.

La ley natural, la luz por la que conocemos lo que debemos hacer y lo que debemos evitar, nos la ha dado Dios con la misma creación, así lo enseña san Pablo en Rom. 1, 19-20. El hombre ha sido creado con un fin determinado, que está impreso en su naturaleza, que lo impulsa libremente, de acuerdo a la dignidad que le es propia como criatura libre. Este fin, no se lo impone el hombre, ni lo elige, sino que le viene dado, y el hombre debe reconocerlo y obedecerlo pues en ello se juega su dignidad. Él no puede tener otro fin que dar gloria a Dios, su creador.

El hombre puede, porque es libre, renunciar a su dignidad, y de hecho lo hace, al contradecir la luz de su propia razón natural y su debida inclinación.

Hermanos, debemos ser concientes que vivimos inmersos en una marejada tempestuosa de concepciones y acontecimientos inimaginables en otras épocas.

Parece que hoy, y en materia grave como es la naturaleza del matrimonio, la norma parece ser: “si es posible, es bueno y verdadero”.

Queridos hermanos, los cristianos no nos podemos dar el lujo de hacer silencio sobre cuestiones que hacen a la salud de la humanidad y debemos afirmar que “la homosexualidad no es sexualidad” (“Persona humana”, Roma 29. XII. 1975).

En un congreso de homosexualidad celebrado en Estados Unidos en 1973 se afirmó que los homosexuales eran víctimas de una injusticia, a causa de un error grave y plurimilenario de la sociedad y también de la Iglesia. El error consistiría en haber aceptado, como ley de naturaleza y consiguientemente, de Dios, la heterosexualidad cual única forma lícita de la sexualidad en la relación íntima interpersonal. No se trataría de ley de naturaleza o de Dios, sino de simple modelo cultural, sacralizado posteriormente como tabú. Estas afirmaciones no son otra cosa que una promoción exultante a nivel mundial de la homosexualidad.

Hermanos, en esta materia, parecería que la consigna es avanzar, avanzar siempre, a cualquier costo y caiga quien caiga.

Los obispos argentinos afirman que “el Estado actuaría erróneamente y entraría en contradicción con sus propios deberes al alterar los principios de la ley natural y del ordenamiento público de la sociedad argentina” (CEA, 3. 20. IV. 2010).

Para finalizar, recordemos lo que san Pablo en la Carta a los Romanos nos enseña, sin eufemismos y con claridad, sobre este tema: los hombres, “jactándose de sabios se volvieron estúpidos, (…). Por eso Dios los entregó a las apetencias de su corazón hasta una impureza tal que deshonraron entre sí sus cuerpos; a ellos que cambiaron la verdad de Dios por la mentira, (…). Por eso los entregó Dios a pasiones infames; pues sus mujeres invirtieron las relaciones naturales por otras contra la naturaleza; igualmente los hombres, abandonando el uso natural de la mujer, se abrazaron con deseos los unos por los otros, cometiendo la infamia de hombre con hombre, recibiendo en sí mismos el pago merecido de su extravío” (Rom. 1, 22-27).

Ante estas palabras de San Pablo, no olvidemos que la Iglesia ama, con entrañas de madre, al enfermo pero no a la enfermedad.

Hermanos, pidamos al buen Dios que nos ayude a custodiar el preciado don del matrimonio que no es solamente un tema religioso como se nos quiere hacer creer, la verdad sobre el matrimonio es una cuestión de ley natural común para todo ser humano; que sostenga en todos “la sana ambición de ser hombre” (Juan Pablo II, Disc. en la UNESCO), y por último que nos libre del miedo, de la cobardía y que podamos asumir las consignas que san Pablo nos da en la carta a Timoteo:

“Te conjuro en la presencia de Dios y de Cristo Jesús que ha venido a juzgar a vivos y muertos, por su Manifestación y por su Reino. Proclama la palabra, insiste a tiempo y a destiempo, reprende, amenaza, exhorta con toda paciencia y doctrina. Porque vendrá un tiempo en que los hombres no soportarán la doctrina sana y, arrastrados por sus propias pasiones, se harán con un montón de maestros por el prurito de oír novedades, apartarán sus oídos de la verdad y se volverán a las fábulas. Tú, en cambio, pórtate con toda prudencia, soporta los sufrimientos, realiza la función de evangelizar, desempeña a la perfección tu ministerio” (II Tim. 4, 1-5).

No olvidemos que la virtud no sólo es razonable, sino que hace buenos al hombre y a sus obras

G. in D.

P. Roberto J. González Raeta

"Familiarazo" en Tucumán

por Luz García Hamilton
Fuente: Periodismo de Verdad-junio 19, 2010
Enviado por Graciela Ruiz Ávila


Impresionante. No se recuerda en verdad una multitud igual, al menos no desde el advenimiento de la democracia al país. Miles y miles de tucumanos marcharon bajo la lluvia durante más de dos horas para pedir y suplicar a los Senadores Nacionales que rechacen el matrimonio homosexual y defiendan la familia tradicional como base de la sociedad. Gente de todas las edades, muchas llegadas desde el interior de la provincia incluso, y una gran cantidad de jóvenes con banderas celestes y blancas, demostraron una vez más que Tucumán es capaz de ponerse de pié y defender con coraje e hidalguía aquello que no debe modificarse y que en cambio debe cuidarse porque es un don de Dios y un verdadero tesoro: la vida y la familia.

Fue una verdadera fiesta. Desde el día anterior una lluvia incesante caía sobre Tucumán y hacía presagiar acaso, el fracaso de una marcha para la que se habían preparado tantos. En Casa de Gobierno sonreían tranquilos, pensando “que se había aguado la fiesta” y minimizaban la importancia de la marcha pensando que sería cosa de unos pocos “locos o fanáticos”.

Vaya que se equivocaron. La cifra que se baraja es de 45.000 personas, no me animo a confirmarlo pero si puedo decir que fue una verdadera multitud. En los pagos donde se juró la Independencia Argentina, esta marcha sería el sueño de cualquier político. Sin embargo los políticos sólo acompañaron, sin banderías ni alaraques, asombrados de la forma en que la gente acude por convencimiento y por principios, sin “sanguches” – como dicen acá- ni dádivas de ningún tipo. Fue la marcha de la gente, la convocaron la Fundación Humanitas et Sapientas (área familia) a cargo del Padre Marcelo Barrionuevo y los grupos “Familias formando familias” y “Matrimonios por un mundo mejor”.

Ya hace un año, cuando se realizó en Tucumán el Congreso de mujeres auto convocadas, las tucumanas lograron imponerse pacifica y respetuosamente -no se concibe otro modo – acudiendo masivamente a los talleres en los que con valor defendían sus ideas y luego cercando las Iglesias, maridos, hermanos y padres “pusieron la cara y el pecho” y resistieron insultos y vanos intentos por entrar a nuestros templos. En ese momento nos sentimos orgullosos y fuertes, vimos que ni el arribo a la provincia de 15.000 mujeres podía desestabilizarnos. El jueves por la noche hubo la misma sensación, en la marcha se respiraba alegría, cantos, oraciones y toda una serie de estribillos que resaltaban la importancia de la relación “hombre y mujer”, el derecho y el privilegio de tener “mamá y papá” y la defensa al matrimonio convencional nos unieron a todos. Desde Plaza Urquiza y hasta Plaza Independencia por calle 25 de Mayo, fueron cuadras y cuadras repletas de gente demostraron que en la provincia del azúcar, los valores no tienen precio, no se compran ni se venden y se transmiten con orgullo de generación en generación.

No hubo incidentes de ningún tipo gracias a Dios. Nadie intentó detener la marcha y los transeúntes de esa noche fría y lluviosa fueron sumándose con entusiasmo. En Casa de Gobierno ya no sonreían. Alperovich sabe que esa columna inmensa de gente le está marcando la cancha y sabe también, aunque algunos asesores le digan lo contrario, que votar por el matrimonio gay tendrá para él y su señora un alto costo político en Tucumán. Curiosamente la única Senadora por Tucumán que aprobará esta ley por “convencimiento” según ella misma manifestó aunque la mayoría no le cree, será la señora del Gobernador, Beatriz Rojkés. El radical José Cano en tanto, se opondrá tenazmente y así lo hizo saber el viernes en la sesión realizada en Tucumán, mientras que el restante Senador, el ultra alperovichista Sergio Mansilla, votará también por el no muy a pesar del matrimonio gobernante. Lamentable la verdad que la Senadora de Alperovich no escuche a quienes la han votado.

Así las cosas la gente acompañó hasta pasadas las 10 de la noche cuando la multitud comenzó a desconcentrarse, ni la inclemencia del tiempo detuvo a los tucumanos, que fundidos en un abrazo presentaron un petitorio pidiéndoles a los Senadores votar en contra de la Ley que permite el matrimonio entre personas del mismo sexo.

No se discrimina ni se juzga a nadie. La mayoría no se opone tampoco a que se les permita tener beneficios como el poder usar la obra social o ser el heredero natural de los bienes del otro. Lo que la mayoría de los tucumanos y seguro que de los argentinos también no quiere, es que se hable de MATRIMONIO entre personas de un mismo sexo porque matrimonio es una palabra sagrada que fue concebida para la unión del hombre con la mujer. Tampoco por supuesto que se les permita adoptar niños, todos ellos tienen el derecho de crecer en el seno de una familia con un papá y una mamá.

Más allá de la religión, todos coincidían en que somos mujer y varón, cada uno con sus características físicas y psíquicas y así, con mamá mujer y papá varón es como concebimos al matrimonio, base fundamental de la familia que defenderemos a ultranza.

A los miles de tucumanos que marcharon esa noche por las calles de la ciudad, GRACIAS por demostrar que no nos vamos dejar llevar por delante por la pretensión de una minoría que pretende alterar el orden natural y la vida misma.

A quienes organizaron la marcha, que Dios los bendiga. NI dudamos que desde allá arriba el Señor habrá estado mirando orgulloso a este pueblo.